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martes, 11 de diciembre de 2012

Presentamos En la atmósfera en La Rioja

El pasado sábado 8 de diciembre de 2012, fuimos recibidos por los riojanos para presentar la nouvelle "EN la atmósfera" de Daniel Moyano. El acto cultural se desarrolló en las preciosas instalaciones de la Biblioteca Mariano Moreno de la capital riojana.

La presentación del libro estuvo a cargo de la licenciada Isabel Mércol cuyo trabajo académico presentamos a continuación. La precedieron las palabras del profesor y escritor David Gabriel Gatica quien se refierió a la obra de Moyano y a su reconocimiento en la actualidad. Las palabras del Editor de El mensú Ediciones, Darío Falconi, hicieron hincapié en los distintos hechos que concatenados, llevaron a publicar esta bella obra.

El locutor y trabajador audiovisual, Martín Ptasik leyó uno de los capítulos y dejó a los presentes con ganas de seguir escuchando esta historia, narrada entre Madrid y las sierras de Córdoba.

Finalmente, y como no podría ser de otra manera, se realizó una interpretación artístico-musical por  Facundo Flores y Manuel Figueroa que deleitaron a los presente.

Agradecemos al pueblo riojano y a los organizadores la excelente recepción y estadía en esas tierras.

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EN LA ATMÓSFERA”
BIBLIOTECA MARIANO MORENO
08- DICIEMBRE- 2012



por Isabel Mércol
Isabel Mércol. Licenciada y Profesora en Letras Modernas. Investigadora.
Colaboradora del Suplemento “Familia y Cultura” del Diario “El Independiente”.
La Rioja. Diciembre de 2012.



La arquitectura de la ciudad de Praga narra las numerosas transformaciones que vivió a lo largos de los siglos, al igual que la obra de artistas e intelectuales que la vivieron y la modificaron para que otros la admiren. En esa ciudad vivió Keppler, Mozart estrenó “Las bodas de Fígar”, el escritor francés Chateaubriand encontró refugio; Chopin compuso una mazurca, Milán Kundera caminó con su padre por la Plaza Wenceslao y…. Franz Kafka, además de reinventar la novela, tuvo por lo menos 20 techos que albergaron su vida, sus sueños y pesadillas.

A unos cuantos pasos del Puente Carlos, en Malá Strana ( “Pueblo Pequeño” ), fue inaugurada en 2005 una exhibición permanente dedicada a Franz Kafka,( 1883-1924), la llamada “La ciudad K”, fue preparada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y está organizada en dos partes bien diferenciadas: Espacio existencial y Topografía imaginaria.

En el Espacio existencial se intenta mostrar cómo la ciudad influyó sobre Kafka y afectó su vida. Praga actúa con todo su poder de metamorfosis, confinándolo a un espacio existencial al que sólo podía entrar, según sus propias palabras, "fijando mi mirada en la superficie de las cosas".

En Topografía imaginaria se aborda la forma en que Kafka describe la ciudad sin mencionar nombres de los lugares que alude en sus novelas y cuentos. Los visitantes siempre intentan identificar lugares reales en las ficciones de Kafka y se han hecho muchos esfuerzos para probar que la topografía de Praga es una constante aunque no se la mencione.

En un ambiente sombrío y con un fondo musical creado especialmente para la muestra, que intenta recrear la atmósfera angustiante que se percibe en las obras de Kafka, se expone la mayor parte de la primera edición de sus obras, una cierta cantidad de cartas (casi todas escritas en alemán), diarios, manuscritos, fotografías, dibujos y cinco audiovisuales. En este lugar elegido para la exposición, Kafka escribió los cuentos para la selección de “Un médico rural”, así como los relatos “El puente” y “La muralla china”.

Uno de los momentos en que el visitante siente que ha entrado verdaderamente en ese espacio existencial, es cuando se pueden ver fotos de la calle por la cual todos los días Franz era llevado por la cocinera hacia la escuela, y que él mismo relata de la siguiente manera:

“… Ella me arrastraba. Yo la amenacé con desquitarme por medio de mis padres. Ella se rió. Era omnipotente allí. Me aferré a las esquina y puertas de las tiendas, me negué a dar un solo paso hasta que ella me hubiera perdonado, le desgarré la falda, pero ella me llevó a rastras, prometiendo que también informaría esto al profesor…” ( Ronald Hyman, “Kafka. Biografía”. Ed. Argos-Vergara- Barcelona- 1983).




Lic. Osvaldo Raúl Valli, docente e investigador de la Universidad Católica de Santa Fe, en su artículo titulado “El espacio neocultural agredido-Apuntes en torno a una relectura del "suelo" regional”, realiza otra interpretación del tema relacionado con la percepción de lo que puede ser entendido como “ atmósfera”, a los fines de relacionar estos conceptos con el libro de Daniel Moyano.

Dice: “Respecto a estos interrogantes [el lugar, la región] las sugestivas imágenes ideas que han comenzado a poblar los discursos críticos son ampliamente demostrativas de que la relación región-literatura requiere de parámetros de análisis más complejos que los comprendidos en el principio conductista reflejo marcado por el viejo regionalismo. Desde zona vital que reconstruye incesantemente las redes rotas, a espacio de producción con sus propias articulaciones históricas y sociales, desde centro construido dinámicamente que elabora mecanismos de adaptación y fagocitación, a espacialidad en constante evolución, hay elementos de sobra no sólo para pensar nuevas posibilidades de estudio de la región como hecho vivo y dinámico sino a los fines de evitar -en orden a la escritura- esquemas conceptuales previos que lleven a considerarla como( ...) dato de (...) realidad independiente de un sujeto que la imagine…”.

El Lic. Valli ha utilizado en este análisis un concepto del Prof. Pablo Heredia, quien realiza en esta edición de “En la atmósfera” de Daniel Moyano, un estudio crítico sobre el texto. Habla de “espacialidad en constante evolución” y agrega que en el “texto [regional] hay un entramado de significados referenciales (históricos, sociales, económicos, etc.) que estructura un discurso literario orientado estética y culturalmente a través de una visión del mundo presente en la voz narrativa de un sujeto cultural. El texto circula socialmente en una región determinada, es expresión de un sistema cultural que se inserta en un macrouniverso mayor: la cultura .Se pregunta, entonces, “de qué trata la literatura regional? Es una cualidad o una categoría presupuesta en los escritores o la crítica? ¿No toda la literatura es, en última instancia, regional?

Finalmente, y sólo para acercar otro punto de referencia que ayude al análisis de la cuestión ( “Además del título,¿ una atmósfera narrativa??”), mucho se ha escrito acerca de la llamada “ zona” en la que siempre caen las novelas del escritor santafesino Juan José Saer.

Al respecto, el crítico Pablo Cruz, da cuenta de lo siguiente:

“En 2002 Juan José Saer brindó una entrevista abierta en el marco de la Bienal de Arte Joven de Santa Fe. El evento se desarrolló en la ex estación del ferrocarril General Belgrano, ubicada sobre el Bulevar Gálvez.

En aquella ocasión, Saer contó lo siguiente: un grupo de alumnos de la facultad donde dictaba clases en Rennes (Francia) realizaron un viaje a Santa Fe para recorrer los sitios donde trascurre la narrativa saeriana; volvieron decepcionados. Saer los consoló respondiendo que, quizá, la ciudad que esperaban ver no existió nunca o que, tal vez, la que habían construido en sus mentes, a la distancia, era más real que la ciudad misma.

La anécdota no puede dejar de ocultar que existe una materialidad de la que se nutre el autor y que es reconocible en sus textos. La minuciosidad en la descripción de lugares, personajes y actos nos permite tejer un mapa exacto, una serie de recorridos urbanos e interurbanos que hilvanan una suerte de geografía saeriana.

/…/La narrativa de Saer puede entenderse como una única obra que da cuenta de un sistema cuyos elementos se conforman en un lugar preciso que hace las veces de centro: un grupo humano que con mayor o menor proximidad entre sí va tejiendo una red de relaciones que se transforma en un tiempo cronológico que, si bien está asentado en el siglo XX, reconoce hitos que lo preceden.

Cada texto conserva su unidad pero a su vez es una pieza más del sistema todo. La zona saeriana sería pues ese conjunto (la ciudad, la costa, el grupo de amigos y las generaciones sucesivas que animan el lugar, los acontecimientos revividos una y otra vez) que se abre en cada una de esas unidades. Una zona que hace centro en un lugar pero no es el lugar mismo, sino la ficción de una posible percepción de capas de experiencias que en ese lugar sedimentaron y desde donde se mira el mundo…”
 (Pablo Cruz. “La zona de Saer”-Portal Educar 01-11-12)

Finalmente, se podría acudir a unas simples definiciones de diccionario acerca de qué entendemos por atmósfera, pero que permiten aislar una serie de conceptos que orienten una aproximación a la comprensión de lo narrado por Moyano.

¿Qué es la atmósfera?
La atmósfera es la capa de gas que rodea a un cuerpo celeste. Los gases son atraídos por la gravedad del cuerpo, y se mantienen en ella si la gravedad es suficiente y la temperatura de la atmósfera es baja. Algunos planetas están formados principalmente por gases, por lo que tienen atmósferas muy profundas.

La atmósfera terrestre protege la vida de la Tierra, absorbiendo en la capa de ozono parte de la radiación solar ultravioleta, y reduciendo las diferencias de temperatura entre el día y la noche, y actuando como escudo protector contra los meteoritos”. ( los subrayados me pertenecen)


Todo lo antes expresado sirven para un acercamiento interpretativo a esta “nouvelle” (novela corta) que hoy, gracias a Ediciones “El Mensú”, de Villa María (Córdoba) llega finalmente a los lectores de Daniel Moyano.


EL CONTENIDO

Son 11 capítulos de extensión más o menos equilibrada, introducidos cada uno de ellos por un título que alude a cinco de los principales protagonistas de la historia. Le siguen a estos un epílogo (un estudio no preliminar, un no prólogo… aunque podría comenzarse a leer el libro por este apartado) firmado por Pablo Heredia.

Es la historia de un pre- adolescente que es “dejado” en un pueblo de las sierras cordobesas, cerca del cual corre un río que se vuelve peligrosos con las crecientes, y allí trabaja en una confitería, principalmente en ordenar cajas en el sótano y espantar las moscas de la vidriera, mientras observa e interactúa con las otras personas relacionadas con este negocio: el dueño, la administradora, la cajera, dos empleadas y el amante de la administradora. A ella debe sumarse, por la importancia, breve en el relato, intensa en su significado, de una mujer que lo tiene a su cuidado. De manera más apartada, en esta masa atmosférica ,gravitan un actor secundario que trabajó en películas con Mirtha Legrand, Leo Dan y Sandro, los albañiles que siempre están construyendo en invierno y un tendero de aparición fugaz, tanto en la narración como en la vida de estos personajes.

Los hechos pertenecen al orden de la vivencia interior del adolescente, que , igual que los niños a los que nos tuvo acostumbrado Daniel en obras anteriores ( “El estuche del cocodrilo, “El fuego interrumpido”), viven esta vida, la vida, como una pregunta sin respuesta, y cuando finalmente hay alguna explicación, … la novela termina.


INTERPRETACIÓN

¿Qué definiciones se pueden encontrar, a modo de presentación de la atmósfera moyaniana?

La Dra. Virgina Gil Amate, de la Universidad de Oviedo (España), expresa:

“El personaje moyaniano es un ser perseguido, acosado por un entorno hostil y un tiempo circular que constituyen los parámetros de su angustia. Se convierte por ello en buscador impenitente de un paraíso donde nunca ha estado. No es el hallazgo de una identidad lo que le mueve/…/ sino la búsqueda de la felicidad”.
(Virginia Gil Amate, “Daniel Moyano: La búsqueda de una explicación”. 1993)

La atmósfera que rodea al narrador protagonista y que lo mantienen durante las 64 páginas por la fuerza de gravedad de una serie de personajes y de hechos, es, exactamente, un juego de oposiciones físicas que pueden definirse, esquemáticamente y luego de una primera lectura, como de quietud/ movimiento.

Pertenecen al orden de la QUIETUD la mención de las murallas/ paredes que lo rodean en ese pueblo, la nubes/ llovizna, tanto del presente del adulto que recuerda lo acontecido en un bar de Madrid, como del niño que debe acomodar, una y otra vez, para dejarlos en el mismo lugar, los frascos de dulces, los alfajores y la vidriera de la confitería. Son elementos que permanecen, que no se modifican, sobre los que no puede actuar, ni tomar decisiones. A casi no hablar. A no ser. La “atmósfera” obliga a resistir, recordarla ayuda a entender, en ella el sueño no existe.

¿Podría decirse que la quietud remite a la infancia?

Virginia Gil Amate, en el estudio de referencia, dice:

“Desde el presente sin posibilidades el personaje tiende a soñar un futuro que nunca conseguirá. El avance hacia lo imaginado y el posterior retroceso hacia lo que se ha sido trazan una trayectoria vital cerrada”



Al orden MOVIMIENTO pertenecen, en cambio, la mención del río, que crece y es un peligro, el tránsito de los caballos, vía de llegada y / o de escape de las murallas que lo alejan de “ otra “ vida, las moscas omnipresentes que tienen una acción final determinante, la acción de contar los frascos, los postres y los alfajores y hasta la variación del Sr. Hidalgo peinado/ despeinado ( con poder/ sin poder), además de la excelente descripción las “ seis” Tununas por semana.
 

¿Podría decirse que pertenece el orden del movimiento a la adultez?

Si se afirma, con Moyano, que la infancia es el periodo de la vida en que no se entiende lo que pasa…Cuando el protagonista refiere “es grande, es hombre y sabe cosas que yo ignoro” (página 18), no quedan dudas qué cambio es el que se desea.

¿Es un texto realista?

Daniel Moyano ha aclarado varias veces que su producción no puede llamarse realista y lo reafirma, a propósito de este texto, cuando le responde a Mempo Giardinelli en abril de 1988:

“Yo no sé lo que es la realidad ni lo que es la fantasía, y éste es un tema muy polémico y sobre el que podríamos hablar horas y horas. Para mí los temas narrativos, con los que uno se encuentra por vocación o por elección, son los que corresponden a las circunstancias de cada uno./…/ Siempre digo que lo escritores no estamos para duplicar la realidad; tenemos que trasladarla al lenguaje…” (Entrevista en Revista Puro Cuento. Marzo- abril de 1988).


En el estilo, Moyano seduce con una construcción sintáctica simple pero armonizada por con repeticiones, retratos esquemáticos pero profundos (como lo exige la novela corta) y la sorpresa de incluir términos regionales (como choncaco) que deben dar dolores de cabezas a los traductores, y sin abolir totalmente signos de puntuación, pasa del discurso directo al indirecto sin previo aviso. Los diálogos están incorporados desde un pasado inmediato o incluso, desde un presente no actualizado. Utiliza recursos como la sinécdoque, por ejemplo, cuando a través del peine o la gomina del Sr. Hidalgo se puede entender los juegos no dichos de ejercicio del poder sobre los más débiles.

Según sus palabras, cuando este libro ya estuvo listo, él estaba trabajando en “Tres golpes de timbal”, novela en la que su arte vibrará en tono mayor, las metáforas sustituyen a la nominación del mundo circundante y la fantasía se abre paso para la gran explicación final.

Moyano ha dicho muchas veces a lo largo de su vida, y en este caso, está escrito en las páginas de este libro, que él escribe para tratar de modificar la realidad. El adulto, ya exiliado en Madrid, que aparece enlazando los tiempos del relato, dice que quiere destruir estos “muñeco”, pero uno de ellos le advierte que puede resultar él mismo destruido.

 “Está bien, les digo, ni ustedes van a poder liberarse de mí ni yo de ustedes: de alguna manera tendremos que seguir viviendo juntos; estamos otra vez en el jardín amurallado oyendo que allá afuera pasa la cabalga oyendo que allá afuera pasa la cabalgata que nunca regresará porque está fuera del tiempo y pronto ni siquiera será recuerdo/…/ estamos en la atmósfera, el tiempo donde nos encontramos nunca terminará…./
(Daniel Moyano. “En la atmósfera”. El mensú ediciones. Villa María. 2012).